Roxette volvió a Buenos Aires con un Movistar Arena sold out y una noche cargada de hits
El regreso de Roxette a la Argentina fue todo lo que los fans esperaban… y más. En un Movistar Arena completamente agotado, la banda protagonizó una verdadera fiesta pop que reunió a varias generaciones en una noche atravesada por la emoción, los clásicos y el recuerdo de Marie Fredriksson.
La cita formó parte del “Roxette Live! Back Again! Tour”, la gira que marca el regreso del proyecto liderado por Per Gessle a los escenarios internacionales.
Un regreso esperado tras más de una década
Después de más de diez años, Roxette volvió al país con una formación renovada que incluye a la cantante sueca Lena Philipsson, quien asumió el desafío de interpretar un repertorio icónico.
El show, producido por DF Entertainment, fue una de las paradas más esperadas de la gira, que ya recorrió ciudades de Sudáfrica, Australia y Europa.
Un setlist lleno de clásicos inolvidables
La noche arrancó con todo. “The Big L” abrió el show y marcó el tono de un recorrido que no dio respiro. Le siguieron hits como “Sleeping in My Car” y “Dressed for Success”, desatando la primera gran ovación.
A lo largo del recital, sonaron canciones fundamentales como:
- “Crash! Boom! Bang!”
- “Wish I Could Fly”
- “Opportunity Nox”
- “Fading Like a Flower (Every Time You Leave)”
Cada tema fue coreado por un público que no dejó de acompañar en ningún momento.
La emoción en su punto más alto
Uno de los momentos más intensos llegó con “It Must Have Been Love”. La balada, una de las más emblemáticas de la banda, generó un clima de intimidad total en el estadio.
Fue un instante donde la música y la memoria se cruzaron, con un claro homenaje a Marie Fredriksson, figura central en la historia de Roxette.
Lena Philipsson, a la altura del legado
Uno de los grandes desafíos del show era sostener la esencia del grupo sin su histórica voz femenina. Y Lena Philipsson lo logró.
Con una presencia escénica sólida y una voz potente, se movió con naturalidad dentro del repertorio, logrando conectar con el público y respetar el legado de la banda.
Un guiño al rock argentino
En uno de los momentos más celebrados de la noche, el guitarrista sorprendió al público al tocar la intro de “Ji Ji Ji” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
La reacción fue inmediata: todo el estadio coreó el clásico del rock nacional, generando un cruce cultural inesperado y emocionante.
Un cierre a pura nostalgia y celebración
El tramo final no bajó la intensidad. En los bises sonaron “Spending My Time”, “Listen to Your Heart” y “The Look”, tres himnos que marcaron generaciones.
El cierre llegó con “Queen of Rain”, poniendo punto final a una noche cargada de recuerdos, emoción y celebración.
Un show que quedó en la memoria
El regreso de Roxette no fue solo un recital: fue un reencuentro con su historia, con sus canciones y con un público que sigue vigente.
Una noche donde el pop volvió a demostrar su poder de unir generaciones.