María Becerra renace en Quimera: dolor, fuerza y una nueva identidad artística

Por Abel Bustamante · 22 de nov de 2025 · Reseñas.

El disco está basado en el nombre de la criatura mitológica formada por cuatro animales —“cola de serpiente, alas de dragón, cabeza de cabra y garras de león”— que, como explicó a Glamour España, representa los cuatro alter egos que guían la narrativa emocional del álbum. “Cada parte simboliza un sueño que no se pudo cumplir y así nació el disco”, afirmó. En un contexto donde la música urbana suele buscar el hit inmediato, Quimera llega como un proyecto que prioriza la innovación y la introspección.

Un álbum nacido de la oscuridad (y de la necesidad de seguir adelante)

Después de su pérdida, María confesó que le resultaba imposible conectar con cualquier cosa. “Al mes retomé la música, pero todo lo que escribía era triste y muy dark”, contó. Esas primeras letras nunca vieron la luz, ya que María decidió que debía transformar ese dolor y esa tristeza en algo que la ayudara a salir de ese estado anímico.

El concepto de los alter egos surge como respuesta al dolor: identidades paralelas que le permitieron transitar emociones extremas sin quedar atrapada en ellas. Son personajes muy diferenciados entre sí pero que los une los sentimientos de rabia, fragilidad, deseo, miedo y poder. Un rompecabezas emocional que conforman un álbum completo y para todos los gustos.

Canción por canción: los mundos que habitan a la Quimera

El recorrido de Quimera funciona casi como un viaje terapéutico. El álbum está dividido en 4 partes que representan la personalidad de los 4 alter egos.

Es un disco que, aún en su diversidad estética, mantiene un hilo emocional claro: la metamorfosis.

Además, María asegura que esta etapa la cambió profundamente. “Me siento agradecida de estar viva… empecé a cuidar más mi vida y mi salud”, confesó. De esa sensibilidad renovada surge una artista más madura, más introspectiva y, a la vez, más valiente para experimentar.

Quimera no solo es un álbum: es un manifiesto emocional. Una obra donde convivieron la pérdida, la rabia, la fantasía y la sanación; donde lo mitológico funcionó como refugio para una mujer que estaba aprendiendo a reencontrarse con su propia luz.

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