El disco está basado en el nombre de la criatura mitológica formada por cuatro animales —“cola de serpiente, alas de dragón, cabeza de cabra y garras de león”— que, como explicó a Glamour España, representa los cuatro alter egos que guían la narrativa emocional del álbum. “Cada parte simboliza un sueño que no se pudo cumplir y así nació el disco”, afirmó. En un contexto donde la música urbana suele buscar el hit inmediato, Quimera llega como un proyecto que prioriza la innovación y la introspección.
Un álbum nacido de la oscuridad (y de la necesidad de seguir adelante)
Después de su pérdida, María confesó que le resultaba imposible conectar con cualquier cosa. “Al mes retomé la música, pero todo lo que escribía era triste y muy dark”, contó. Esas primeras letras nunca vieron la luz, ya que María decidió que debía transformar ese dolor y esa tristeza en algo que la ayudara a salir de ese estado anímico.
El concepto de los alter egos surge como respuesta al dolor: identidades paralelas que le permitieron transitar emociones extremas sin quedar atrapada en ellas. Son personajes muy diferenciados entre sí pero que los une los sentimientos de rabia, fragilidad, deseo, miedo y poder. Un rompecabezas emocional que conforman un álbum completo y para todos los gustos.
Canción por canción: los mundos que habitan a la Quimera
El recorrido de Quimera funciona casi como un viaje terapéutico. El álbum está dividido en 4 partes que representan la personalidad de los 4 alter egos.
- Jojo, Frutilla del pastel y Hace calor (ft Alfa): son las canciones que dan comienzo al disco y ofrecen ese tono picante, bailable, provocador y explosivo, propio del alter ego “Jojo” que envuelve esa energía libre y atrevida.
- Ramen para dos (ft Paulo Londra), Infinitos como el mar, Hasta que me enamoro (ft TINI): en esta segunda parte nos metemos en la piel de “Shanina” el personaje tierno y amante del anime, que transforma su amor en obsesión y locura.
- En la tercera parte llegamos a uno de los puntos más emocionales del disco, donde el personaje “Maite” nos cuenta su historia desde un lado vulnerable, inocente pero también desde el aprendizaje. Es la niña que nació en Corazón vacío , una letra que refleja el dolor de una madre que ha sido abandonada junto a su hija. La niña se transforma en Maite quien atraviesa el dolor, la rabia y la búsqueda de ser amada por un padre ausente en Que Tú Me Quieras , para finalmente liberarse del sufrimiento, soltar y perdonar en Recuerdo Que Nunca Existió .
- 7 Vidas , Ahora que estás con él , Vuelves triste (ft Karina) : encienden el disco con la cumbia de “Gladys”. “Acá la bronca y la lucidez hablan más fuerte que el dolor” expresa María Becerra de estas canciones donde la esencia barrial está más marcada que nunca. Las letras hablan de desahogo, venganza, raíces, familia, barrio y supervivencia.
- En la última parte del disco finalmente nos habla María desde su lado más personal, más real y más profundo. Canciones como Tatú , Slow it down , Mi amor (ft Rei) y son un recorrido por su historia de amor con Rei con quien atravesaron el momento más doloroso de sus vidas y lograron reconstruirse mutuamente. Respecto a su canción junto a él, María dijo “Creo que muchas parejas que están atravesando momentos fuertes pueden sentirla como propia, porque habla justamente de eso: no del amor ideal, sino del amor que resiste, que transforma y que elige quedarse”.
Es un disco que, aún en su diversidad estética, mantiene un hilo emocional claro: la metamorfosis.
Además, María asegura que esta etapa la cambió profundamente. “Me siento agradecida de estar viva… empecé a cuidar más mi vida y mi salud”, confesó. De esa sensibilidad renovada surge una artista más madura, más introspectiva y, a la vez, más valiente para experimentar.
Quimera no solo es un álbum: es un manifiesto emocional. Una obra donde convivieron la pérdida, la rabia, la fantasía y la sanación; donde lo mitológico funcionó como refugio para una mujer que estaba aprendiendo a reencontrarse con su propia luz.