La relación de canit! con la música no es reciente ni casual. Comenzó a los 14 años, cuando tomó una guitarra por primera vez, y con el tiempo ese vínculo se volvió cada vez más profundo. Hoy, con 23 años, ese recorrido desemboca en un proyecto personal donde las emociones ocupan un lugar central y funcionan como motor creativo.
Su primer acercamiento fue como guitarrista rítmico en la banda Psychology. Allí descubrió el poder de las letras y cómo podían canalizar lo que muchas veces cuesta decir. Esa experiencia lo empujó a dar un paso más: animarse a cantar. Aunque reconoce que las primeras canciones nunca suenan como uno espera, el proceso fue clave. Con el tiempo notó una evolución en su voz y, sobre todo, en su capacidad de transmitir.
El nacimiento de su proyecto solista está ligado a una experiencia emocional intensa. “Sentí muchas emociones por una persona, y eso abrió en mí un mundo muy diferente”, explica. A partir de ahí, la música se convirtió en un espacio donde explorar la vulnerabilidad, sin filtros ni disfraces.
La esencia de canit! está anclada en los sentimientos. Su propuesta busca acompañar a quienes atraviesan momentos de confusión, miedo o silencio emocional. “Muchas veces sentimos mucho más de lo que hablamos. Da miedo volver a abrirse después de un momento fuerte en la vida”, reflexiona. Sus canciones intentan ser un refugio para transitar ese camino.
Las influencias que moldean su identidad llegan desde distintos lugares. En lo musical, artistas como Crema y Kuraimokha dejaron una huella clara por su sensibilidad y su sonido. Pero también hay referencias menos evidentes: experiencias personales intensas y hasta los videojuegos forman parte del imaginario que construye el universo de canit!.
El material que hoy presenta nació de una escena simple y honesta: solo en su habitación, pensativo, recordando momentos que se sentían tan cercanos como si hubieran ocurrido ayer. Sin demasiadas vueltas, comenzó a grabar. Un fragmento terminó en Instagram y generó una respuesta inesperada: Lil B se contactó, se interesó por la canción y sumó sus voces. Tras probar distintas versiones, ambos coincidieron en el enfoque final que hoy puede escucharse.
Grabada de manera casera y desde un lugar íntimo, la canción conserva esa cercanía como parte de su identidad. Para canit!, lo más importante no es el impacto inmediato, sino lo que queda después de escucharla. “Me gustaría que, cuando se sientan en medio del caos, puedan encontrar calma. La misma calma que se siente al ver las estrellas”, concluye.
Así, canit! continúa dando forma a un proyecto que apuesta a lo emocional como lenguaje principal, construyendo canciones que no buscan respuestas rápidas, sino acompañar, escuchar y abrazar desde la música.