Kendrick Lamar en River: una clase maestra de rap frente a 65.000 personas

Por Joaquin Galocha · 6 de oct de 2025 · Noticias.

Kendrick Lamar volvió a Argentina y lo hizo como se espera de una leyenda viva: con un show demoledor, preciso y profundamente emocional. El pasado 4 de octubre , el Estadio Monumental se transformó en una verdadera catedral del rap , con una puesta sobria, un repertorio impecable y un relato que combinó crudeza, lirismo y contundencia escénica.

Presentado por DF Entertainment , el Grand National Tour marcó el regreso del artista californiano a nuestro país, seis años después de su debut en el Lollapalooza 2019. Esta vez, lo hizo en solitario y con estadio lleno. Y no defraudó: entregó una noche histórica.

De CA7RIEL & Paco al Monumental encendido

Antes del plato fuerte, la escena local tuvo su propio capítulo dorado: CA7RIEL & Paco Amoroso ofrecieron un set vibrante, teatral y explosivo. Temas como “EL ÚNICO” , “MI DESEO / BAD BITCH” y “DUMBAI” fueron coreados como hits mundiales, confirmando su lugar entre los nombres más fuertes de la música argentina actual.

Un auto, una historia, un legado

El show arrancó con el mítico Buick Grand National ’87 sobre el escenario, símbolo de origen para Kendrick. Ese mismo modelo fue el que lo llevó a casa desde el hospital al nacer. Hoy es parte del concepto de GNX , el álbum que da nombre a la gira y que sirve de columna vertebral para una narrativa de ida y vuelta entre el pasado y el presente del rapero.

Arrancó con “wacced out murals” y “squabble up” , seguido por “N95”, “King Kunta”, “ELEMENT”, y una seguidilla de clásicos y perlas que repasaron su discografía con pulso quirúrgico.

No faltaron los momentos picantes, como “Euphoria” , su misil lírico en medio del cruce con Drake, ni los hits coreados por todos: “HUMBLE.” , “Backseat Freestyle” , “Swimming Pools (Drank)” y “m.A.A.d city” pusieron al Monumental a saltar en bloque.

Entre la furia política y la emoción pura

El tramo medio del show alternó la potencia de himnos como “Alright” y “DNA.” , con momentos más íntimos como “LOVE.” o “Count Me Out” . Cada cambio de clima fue recibido con entrega total por un público que se sabía parte de algo más grande.

El cierre fue catarsis colectiva: con “Not Like Us” , Kendrick desató una tormenta de 65.000 personas saltando al unísono. Y con “Gloria” , bajó el telón con un susurro poético que dejó al estadio en silencio… antes de la ovación final.

Cátedra de rap

Lo de Kendrick no fue solo un show: fue una clase de arte en tiempo real , una experiencia total que reafirma su lugar como uno de los grandes cronistas de esta era. Pocos artistas logran convertir un estadio lleno en un espacio íntimo, político y trascendente. Lamar lo hizo. Y el Monumental se rindió a sus pies.

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